Los pensamientos (propios y de los otros), el lenguaje como herramienta de comunicación entre pares, las emociones y su modo de evidenciarlas, las acciones cotidianas, las relaciones entre los géneros y el medio ambiente en general, están en permanente cambio y transformación. Si quieres auto generar cambios en ti y en tu medio inmediato, considera estas claves para hacerlo en dirección positiva.
Identifica qué es lo que necesitas cambiar para que mejore tu vida y la de tus seres queridos. No es suficiente con que quieras cambiar algo; debes reconocer claramente que beneficios obtendrán tú y ellos si consiguieras lo que te propones. No olvides que todo cambio puede traer consecuencias que no sean las deseadas. No las omitas ni las subestimes. Reconócelas y no les temas.
Pregúntate con cuánta fuerza deseas producir el cambio que te propones. Si ese deseo de cambio es débil o poco querido no podrá sobrevivir a los ajetreos de la vida actual y tenderás a abandonarlo. No escatimes energía para cumplir tu deseo.
Planifica el cambio. Escribe un proyecto que relate los pasos que darás para ir concretando tus intenciones, hasta llegar al objetivo final.
Visualiza el cambio usando tu imaginación para construir la nueva situación en tu mente. Enriquece el relato anterior imaginando cómo se irán desarrollando las escenas que buscas en tu futuro, cómo te moverás en esas circunstancias, cuáles serían los roles y respuestas que obtendrías de tu medio y de tus relaciones. Cuanto más nitidez y brillo puedas darle a esas imágenes, más fácil te resultará construirlas en la realidad.
Inicia el proceso de cambio. ¡Actúa!. No te quedes sólo en las palabras o en la imaginación.
Sostén tu propósito de cambio, sin abandonar al primer obstáculo o inconveniente. Los cambios importantes requieren dedicación y permanencia para llegar a concretarse.
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