Resumen

El temor al ridículo es una experiencia frecuente en la vida de muchas personas. Frente a esta sensación nos quedamos paralizados, nos ruborizamos, tratamos de disimularlo y en ocasiones hasta hacemos cosas más ridículas para evitarlo.
Además de indagar en las razones que puedan originar este temor, será útil que cuentes con una técnica que te permita afrontarlo en situaciones concretas y cotidianas.


Pasos


1

Siéntate en una silla en tu habitación. Mantén los ojos abiertos y atentos. Imagina que frente a ti está sentado un grupo de personas conocidas que te mira en silencio. Si te es de ayuda, ubica algunas sillas frente a la tuya.

2

Refuerza la imagen hasta sentir que efectivamente todos ellos te están mirando con fijeza.
No te transmiten aprobación ni rechazo, simplemente te observan. Reflexiona sobre este estado.
Presta atención que zonas de tu cuerpo o que actitudes son las que tiendes a evitar.
Reconocer estas áreas te ayudará para efectuar los cambios que creas necesarios.

3

Concéntrate nuevamente en tu auditorio de sillas. Ponte de pie o párate en tu silla y canta una canción, cuenta una charada o una historia breve, mientras continúas imaginando que el auditorio sigue allí, frente a ti, con sus miradas puestas en tu persona.

4

Cuando comiences a sentir cierta incomodidad o nerviosismo con la situación, comienza de nuevo pero esta vez tratando de desconectarte afectivamente de la situación:

  • Ponte bien derecho y respira despacio, llenando de aire tu abdomen y luego soltándolo suavemente.
  • Tensa tus orejas como queriendo juntarlas por atrás, por tu nuca.
  • Observa a los demás como si no fuesen personas, sino objetos frente a ti.

5

Repite el ejercicio, de pie o sobre tu silla imaginando el auditorio, hasta que sientas que te puedes desconectar emotivamente de la situación.

6

Imagina ahora que el auditorio te dice cosas desagradables, reprueba tu discurso, critica tu actuación. Cuando sientas incomodidad, detente y repite los 3 pasos de la técnica: respiración profunda, tensión de las orejas, visualización de "objetos" sentados frente a ti.

7

Imagina que el auditorio te aplaude, te halaga y aprueba tu actuación. Repite la técnica cuando sientas incomodidad o tensión.

8

Prueba de hacer estas prácticas junto a un grupo de amigos que quieran ejercitarlas.
Te sorprenderás los rápidos resultados que obtendrán con el entrenamiento sostenido.


Importante

  • El temor al ridículo es producto de un temor interno. Utiliza esta desconexión emotiva con las supuestas reacciones de los otros y estarás más preparado para enfrentar tus propias limitaciones y poder corregirlas.





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