Resumen

Para evitar el posible estrés que puede significar enseñar a conducir, te damos algunas ideas que te harán ir por el buen camino y ser un maestro del volante.


Opciones


1

Pauta un día y un horario para dar las clases. Son preferibles los fines de semana donde hay menos tránsito y las calles están más tranquilas. Trata de cumplir con la rutina para no perder los conocimientos adquiridos.

2

Programa los contenidos para cinco clases y cuéntale a la persona qué verá en cada una. No importa si tardan más de lo que tenías planeado: los ayudará a ver la evolución y dónde están los puntos más complicados.

3

Dibuja un esquema muy sencillo del auto y su funcionamiento. Los frenos, el embrague, el volante, la caja y los cambios. Ayudará a la hora de hacer un repaso.

4

Elige un circuito para hacer los ejercicios de manejo. Es importante que la persona que aprende recorra un mismo camino. Lo ayudará a familiarizarse y ganar confianza.
Las grandes playas de estacionamiento y las zonas fabriles son una buena opción.

5

Adquiere la costumbre de hablarle sobre el manejo camino al circuito. Coméntale cada cosa que vas haciendo: desde qué chequeas antes de arrancar (luces, cinturón de seguridad, espejos, etc.) hasta cómo pasas los cambios y por qué. Repite los puntos de la clase anterior en cada viaje.

6

Una vez en el circuito, apaga el auto, vuélvelo a encender y explícale paso a paso qué debe hacer: pisar el embrague, poner primera, acelerar suavemente, frenar y poner punto muerto.

7

Una vez finalizada la explicación, cambia de lugar para que el otro tenga su propia experiencia. Repite cada punto mencionado y haz que cometa todos los errores por sí mismo. Este es el momento de hacerlo.


Importante

  • Ten confianza en aquel o aquella a quien le estás enseñando. Muchas veces esto es lo que permite un aprendizaje más fluido. Debes mantener la calma: tú también tuviste que aprender.





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