El aspecto de tu ropa dice mucho sobre ti: si es nueva, está limpia y planchada, la impresión que causarás será más favorable. De la misma forma, la imagen que da tu vehículo es muy elocuente. Si adoptas esta sencilla rutina de mantenimiento, tu auto parecerá siempre recién comprado y cuando bajes de él te recibirán con buenos ojos.
Realiza un lavado general: no olvides hacer lavar la parte de abajo de la carrocería.
Si el lavadero te ofrece esa posibilidad, solicita una grafitada para el motor.
Pule los neumáticos con líquido especial para lograr un acabado negro mate.
Haz brillar las llantas (rines) con líquido o crema para metales.
Lustra la carrocería con el producto de tu preferencia: renovará el color y el brillo y evitará que el polvo se adhiera.
En el interior, lava y aspira bien las alfombras y vacía los ceniceros.
Haz brillar con silicona las partes plásticas: busca una silicona seca, que no deje pegajosa las superficies.
Elige un aromatizante de tu agrado.
Un auto nuevo siempre da una muy buena impresión de quien lo posee por lo que agradezco sus tips.