Mantener el líquido refrigerante del radiador en los niveles correctos es fundamental para no dañar el auto. Con apenas unos minutos al mes podemos evitar grandes problemas.
Con el auto frío (luego de dos horas que estuvo sin uso) y en posición horizontal (no en una pendiente), abre el capó y detecta el depósito de líquido del radiador.
En algún lugar visible tiene que tener un indicador de nivel (máximo y mínimo). Verifica si el líquido está dentro de esos parámetros.
Si está por debajo del mínimo o muy cerca de él, habrá que completarlo.
En un bidón o botella grande (limpios) prepara una mezcla de agua destilada y líquido refrigerante en partes iguales (o la proporción que se recomiende en la zona donde vivas: si es muy caluroso o muy frío se recomienda menos cantidad de agua).
Abre el depósito y complétalo hasta el nivel de la marca máxima.
Vuelve a tapar y verifica que quede herméticamente cerrado.