Los exfoliantes están destinados a eliminar células muertas de la piel y a renovar su apariencia. Sin necesidad de recurrir a un exfoliante químico, puedes fabricar tus propios «peelings» naturales. Los peelings se realizan con movimientos circulares y suaves presiones sobre las zonas engrosadas del rostro, para afinarlas. Puedes realizarte un peeling combinando diferentes elementos naturales y según los que elijas, conseguirás una exfoliación superficial, intermedia o profunda.
Exfoliación superficial: Mezcla una cucharada de leche de limpieza con una cucharada de azúcar. Aplica sobre el rostro, masajea y enjuaga con abundante agua.
Exfoliación Intermedia: Mezcla una cucharada de crema de limpieza con media cucharadita de arena bien tamizada. Aplica sobre el rostro, masajea y enjuaga con abundante agua.
Exfoliación profunda: Mezcla tres cucharadas de aceite de almendras con tres cucharaditas de sal gruesa. Aplica sobre el rostro, masajea y enjuaga con abundante agua. Si tienes piel sensible, evita este tipo de pulido.
También puedes optar por combinar otros ingredientes que además le darán suavidad a tu piel. Disuelve unos copos de avena con un poco de agua y aplica sobre la piel limpia. Masajea suavemente y retira con agua. Otra mezcla ideal es añadir tres cucharadas de azúcar a un yogur natural. Los granos de azúcar removerán las células muertas y el yogur aportará a tu piel suavidad y equilibrio.