Los hábitos y costumbres son inculcados desde la infancia, y simplemente los incorporamos como parte de nuestra vida diaria sin cuestionarlos. Para descender de peso es necesario abandonar antiguos hábitos, reemplazándolos por otros más saludables que conlleven a una mejor calidad de vida. Cambiando algunas costumbres lograrás reducir tu peso y mantenerlo. Recuerda que las dietas cortas, que implican poco sacrificio, no logran perdurar los resultados a lo largo del tiempo.
Evita las grasas de origen animal o "saturadas" y las grasas de los productos industrializados, ya que además de aportar 9 kcal por gramo (los hidratos de carbono y las proteínas sólo aportan 4 kcal por gramo), resultan perjudiciales para el buen funcionamiento cardiovascular. Consume leche, yogur y quesos descremados, carnes magras, pollo sin piel. Evita crema, mantequilla, margarina, productos de pastelería, fiambres, embutidos, hamburguesas comerciales, mayonesa, salsa golf.
No consumas frituras. Cocina las milanesas al horno o a la plancha. Serán menos calóricas y más saludables.
Evita los azúcares en cantidad. Si consumes mermeladas, cómpralas dietéticas. Consume gaseosas o jugos dietéticos, los regulares poseen gran cantidad de azúcar y no aportan nutrientes.
No consumas alcohol diariamente. Si es de tu agrado, procura reservar su consumo, moderado, para los fines de semana.
Consume pan y galletitas para el desayuno y la merienda. No los consumas en las comidas principales.
No saltees comidas, intenta realizar al menos las 4 comidas principales: desayuno, almuerzo, merienda y cena.
Ingiere vegetales de todo tipo y color en ambas comidas. Son un excelente recurso para bajar de peso, ya que brindan gran sensación de saciedad y aportan vitaminas, minerales y fibra.
Realiza actividad física en forma regular, por lo menos 3 veces a la semana, durante una hora cada vez.