El color de una flor está dado por el tipo de pigmentos presentes. Pon en práctica esta técnica y altera el color original utilizando frutas y verduras.
Elige la verdura o fruta que utilizarás en función del color que quieres convertir tus flores. • Magenta: remolacha • Verde: espinaca • Naranja: zanahoria • Azul: arándano • Rojo: frutilla • Violeta: mora o cereza
En el caso que hayas elegido utilizar remolacha, espinaca o zanahoria hierve la verdura durante 15min o el tiempo necesario para que el agua se tiña con sus pigmentos.
Una vez fría la verdura córtala en trozos pequeños. En el caso que hayas elegido frutilla, mora o cereza comienza el procedimiento en este paso, quítale las hojas y tallos.
Licua la fruta o verdura hasta obtener una papilla. Si elegiste cerezas recuerda quitar el carozo previamente a licuarlas.
Coloca la papilla obtenida en un recipiente y agrega agua hasta obtener un líquido no muy denso. En el caso de las verduras utiliza el agua donde las herviste para incorporar mayor cantidad de pigmentos.
Trasvasa la solución a un florero opaco utilizando un filtro o colador. Desecha las partículas grandes y coloca las flores dentro del florero.
En pocas horas los vasos conductores del tallo transportarán el líquido hasta los pétalos y verás como las flores se tornan del color de la solución.
Si quieres experimentar un poco más puedes teñir agua con la tinta de los calamares y obtendrás flores de color oscuro.