También llamadas flor de azúcar, las begonias presentan más de 1500 especies, que incluyen las de flor, las de arbusto y las de hoja. Si quieres aprender a cultivarlas, toma nota de lo que sigue y aplícate a la tarea.
Verifica que la maceta elegida posea orificios de drenaje en la base.
Si la maceta no tiene agujeros, haz una perforación central de 3cm de diámetro.
Llena la maceta con un sustrato obtenido a partir de mezclar: dos partes de turba, dos partes de corteza de pino y una parte de arena de río.
Coloca el esqueje o las semillas de begonia en el centro de la maceta y cúbrelas con una capa fina del mismo sustrato.
Ubica la maceta en un sitio con luz, donde el sol no le dé en forma directa.
Modifica la cantidad de riego a lo largo del año. En verano riega dos veces por semana y durante el invierno redúcelo a un riego cada diez días.
La temperatura ideal para cultivar las begonias debe oscilar entre los 15 y los 18ºC.
Cuando notes que la begonia ya ha enraizado, aplícale un fertilizante líquido para fortalecer el desarrollo de la planta.
Mantén alto el porcentaje de humedad del ambiente y rocía la planta en forma indirecta.
Quita las flores apenas se marchiten y no permitas que se desarrollen semillas.