La manzanilla (Matricaria chamomilla) es una herbácea utilizada en todo el mundo con fines medicinales. Se caracteriza por tener propiedades: antiespasmódicas, digestivas y sedantes. Ahora puedes cultivar con éxito tu propia planta de manzanilla en una maceta poniendo en práctica los siguientes pasos.
Maceta .......... 1/planta Vermiculita ..... c/n Tierra negra .... c/n Arena de río .... c/n
Puedes comenzar el cultivo a partir de semillas sembrándolas en pleno verano. Espolvorea 3 o 4 semillas sobre la tierra de una maceta y cúbrelas con una delgada capa de vermiculita.
Luego de 10 o 15 días las semillas habrán germinado, elige el brote más vigoroso y quita los otros más débiles.
Si cuentas con un plantín transplántalo a una maceta de por lo menos 40cm de diámetro.
Utiliza un suelo suelto que asegure un buen drenaje. Puedes preparar una mezcla de dos partes de tierra negra con una parte de arena de río.
Ubica la maceta en el jardín o en interiores. Elige un sitio donde reciba abundante luz solar pero no es conveniente que el sol pegue directamente sobre la planta.
Aplica riegos diarios para mantener un buen nivel de humedad en el sustrato.
Cuando el 70% de las flores se hayan abierto es el momento oportuno para realizar la cosecha.
Recolecta las flores que estén totalmente abiertas cuidando de no cortar hojas y tallos.
Pon a secar las flores sobre un papel secante en un sitio fresco y sombrío donde haya corrientes de aire.
Terminada la cosecha de las flores realiza una poda rejuvenecedora a la mata. Corta las puntas de los tallos que llevaban las flores.