Resumen

El aluminio constituye un 8% de la superficie terrestre. Por tratarse de un metal flexible se lo utiliza para fabricar utensilios, artículos de cocina y envases entre otros materiales.
Desde hace algunos años se considera al aluminio como un gran contaminante ambiental, sus características físicas y químicas permiten que se desprendan sus residuos fácilmente.
Bien Simple te propone reemplazar los envases de aluminio por otros de materiales cuyo impacto ecológico sea menor o nulo.


Pasos


1

Evita utilizar utensilios de cocina, ollas y otros artículos de cocina cuyo componente principal sea el aluminio.

2

Haz una prueba sencilla para comprobar que las partículas de aluminio se desprenden fácilmente. Toma una servilleta de papel y frótala sobre una olla o sartén de aluminio, notarás que el papel se teñirá de color gris plateado.

3

Si sólo cuentas con una batería de cocina de aluminio, no raspes la olla para sacar el los restos de la comida que eventualmente se haya pegado. Recuerda que los alimentos también arrastrarán aluminio tal como lo comprobaste con la servilleta.

4

Reduce el uso de papel de aluminio para guardar alimentos en el freezer o calentar comidas.
Si bien el papel de aluminio ya no contiene plomo u otros metales prohibidos, lee las especificaciones del producto y asegúrate que no sea nocivo para tu salud.

5

Los alimentos envasados en latas de aluminio no presentan mayores problemas. Pero es preciso que antes de comprar una lata revises que no presente golpes, abolladuras o cualquier otra anomalía.
Controla que ambos fondos no estén abombados, si tras presionarlos no retornan a su posición, no los consumas.

6

Evita conservar alimentos en latas o recipientes de aluminio abiertas.
La única manera segura de conservar alimentos es sellando las latas al vacío.

7

Una vez abierta la lata, retira el alimento y colócalo en un recipiente de otro material. Reemplaza las latas por frascos de vidrio que ya no utilices.


Importante

  • Consume el contenido envasado de una lata dentro de las primeras 24 horas luego de haberla abierta.





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