Enriquece las plantas con restos orgánicos que se generan en tu hogar.
Restos orgánicos: Cáscaras de frutas secas, de huevo, café, hortalizas, verduras, son residuos que alimentan a las plantas. Tritura estos componentes, coloca la mezcla rodeando la planta y cúbrela apenas con un poco de tierra.
Cenizas y restos de tabaco: Recoge las cenizas que queden en la chimenea para nutrir tus plantas con potasio y fósforo. Riega con agua estos componentes para que puedan filtrarse en la tierra. Lo mismo puedes hacer con la ceniza de los cigarrillos, pero en poca cantidad.
Hojas, césped, bayas y ramas del jardín: Un buen alimento para tus plantas son las hojas que caen de los árboles, el césped cortado y las ramas. Coloca estos elementos rodeando la planta.