Los jardines Zen fueron creados en el Japón Medieval durante el período Muromachi por los monjes Zen con el fin de utilizarlos durante la meditación. Se basan en dos principios estéticos: "yugen" y "yohaku "que representan la elegancia y grandeza de las pequeñas cosas incluyendo la belleza del vacío. Ten en cuenta los siguientes tips para combinar las tres porciones sagradas que componen un jardín Zen y crea el tuyo aún si cuentas con un espacio reducido.
Diseña en papel la idea que quieres expresar, de esta manera podrás recolectar todos los elementos que quieres incluir y contar con ellos en el momento del armado.
Quita toda la hierba que exista sobre la superficie que destines a la construcción del jardín Zen.
Coloca alguna fuente de agua. Puedes instalar algún estanque, fuentes o recrear cursos de agua que incluyan pequeñas cascadas. Es importante que el agua se encuentre en movimiento para generar un espacio sonoro que ayude a la meditación.
Cubre toda la superficie con una abundante capa de arena de por lo menos 5cm de espesor. Cuanto más fina sea la arena utilizada, mayor será el efecto relajante.
El tercer componente que completa la triada son las rocas. Elige rocas de distintos tamaños, texturas y colores y dispónelas sobre la arena. Las piedras representan las experiencias vitales: corazón-mente-espíritu. Si vas a agruparlas, siempre hazlo en números impares y nunca de forma simétrica.
Si lo deseas, puedes completar el jardín Zen con plantas. Opta por especies representativas de la filosofía oriental como bambú, azalea, cerezo o magnolia. No abuses de este recurso, recuerda que los principios de un jardín Zen se asocian a lo simple y austero.
Si no cuentas con un espacio al aire libre, arma un mini jardín Zen sobre una bandeja plana disponiendo los mismos elementos (arena, agua y piedras) en menores proporciones y reemplaza las plantas con musgo. Este mini jardín puedes disponerlo en cualquier ambiente de tu casa como un elemento decorativo.
Con un rastrillo traza surcos circulares o en anillo sobre la arena. El acto de rastrillado se realiza durante la meditación. En esta acción se "dibuja" la intencionalidad de las situaciones deseadas o de aquellas que se quieren cambiar o evitar.