Lamentablemente no puedes eliminar el riesgo a la hora de invertir. Pero sí puedes calcularlo y tomar medidas para mantenerlo bajo control. Te sugerimos algunas estrategias para reducir el riesgo sin perder rentabilidad en tu inversión.
Divide tu inversión en varias operaciones: bonos, acciones, plazos fijos, fondos de inversión. Cada clase de operación tiene su propio nivel de riesgo y reacciona de manera diferente a las subas y bajas de la economía. Si combinas tus operaciones financieras, reducirás el riesgo de la totalidad de tu inversión.
Si no tienes urgencias por recuperar tu inversión, invierte en acciones de empresas confiables del mercado. Las acciones suben y bajan su cotización permanentemente, pero a largo plazo siempre rinden mejores utilidades.
Invierte todos los meses el monto que tengas previsto en tu presupuesto, sin importar si el mercado está en alza o en baja. El mercado siempre fluctúa (tiene variaciones) y no debes asustarte o entusiasmarte demasiado con las corridas de la bolsa de valores.
Evalúa anualmente el rendimiento de tu portfolio (conjunto) de inversiones para redistribuir tus operaciones financieras. Por ejemplo, si hace un año invertiste un 80% en certificados de depósito y un 20% en bonos y los bonos te han dejado mayor rentabilidad, este año asigna un porcentaje algo mayor a los bonos.