En tu proyecto laboral te dedicas desde hace años a una actividad específica, que manejas y desarrollas con soltura y experiencia. Pero ya es momento de ampliar el horizonte y ver qué otras alternativas tienes.
Crecer implica asumir riesgos, con lo cual evalúa si tú y tu proyecto están listos para correrlos.
Expande tu negocio en algo afín a lo que ya haces más que probar suerte con algo totalmente nuevo.
Piensa qué productos o servicios puedes ofrecer que estén dentro del mismo rubro que manejas.
Establece un diálogo con tu clientela para ver qué innovaciones o mejoras pueden sugerirte en relación a los productos o servicios que ya brindas.
Investiga dentro de tu rubro qué se hace en otros países del mundo.
Evalúa el trabajo de tus competidores directos.
Haz un cálculo de cuánto deberías invertir para poner en marcha la nueva fase de tu proyecto. Si no reúnes el total de la suma, considera pedir un préstamo a alguna persona de confianza o a un banco.
Elige un nombre y un diseño que permita una asociación inmediata con otros productos o servicios que ya ofreces en el mercado.
Asesórate en los aspectos legales y administrativos para el nuevo emprendimiento, a fin de ahorrarte sobresaltos a futuro.