Has contraído una deuda con uno de tus proveedores y, debido a una serie de imprevistos, aún no has podido cancelarla. A no desesperar: tienes en tus manos la posibilidad de proponer variantes para saldar ese compromiso y respirar tranquilo.
Ante todo, demuéstrale a tu deudor voluntad de pago.
Atiende siempre el teléfono cuando te llame a reclamar la deuda y cuéntale cuál es tu dificultad para cancelarla.
Realiza un pago simbólico por un monto pequeño que puedas cubrir para dar la noción de que quieres pagar.
Proponle a tu deudor el acuerdo ideal para ti, en términos de poder abonar mensualmente una suma que esté a tu alcance y te deje cierto margen de acción.
Ten en cuenta el valor actual del dinero y el factor tiempo a la hora de negociar la deuda. Si tienes 100 por mes y pagas 30, puedes poner a trabajar los 70 restantes para generar más dinero.
Si te quita el sueño haber contraído la deuda, considera deshacerte de algún bien material (como tu auto) para saldarla de una vez y de inmediato.