No existe mucha diferencia entre lo que hacen los estafadores en Internet y lo que han estado haciendo en la vida real durante muchos años. La única diferencia es que en la Red las cosas pueden hacerse sin dar la cara, por lo que el riesgo es menor y desaparecer mucho más fácil. La mejor receta para no caer en las manos de estos siniestros personajes es conocer la metodología más común ellos que utilizan:
Uno de los fraudes más comunes perpetrados en Internet es el robo de datos bancarios o el robo de identidad, también llamado phishing. Estos fraudes son llevados a cabo mediante el e-mail, mediante engaños, falsificaciones de páginas Web o incluso por teléfono. Luego los cyber-delincuentes usan dichas información con fines fraudulentos o acometer actos delictivos en su nombre.
Después de enviar el dinero en que se ha adjudicado la subasta, se recibe un producto cuyas características no se corresponden con las prometidas, e incluso un producto que no tiene ningún valor, muy común en mercado libre o de remate, para ello se debe usar el sentido común, revisar las reputación, los comentarios de otros usuarios y usar el sistema mercado pago.
Se ofrece la oportunidad de trabajar desde el hogar y ser su propio jefe enseñando unos planes de ingresos muy elevados. Claro que para empezar es necesario invertir en la compra de alguna maquinaria o productos que jamás tienen salida.
Consiste en vender viajes y alojamientos de una calidad superior al servicio que realmente le prestarán en su destino, y también pueden cargarle importes por conceptos que no se habían contratado.
Recetas milagrosas para curar cualquier enfermedad se encuentran frecuentemente en Internet, la mayoría de ellas sin ningún respaldo médico o control de autoridades sanitarias, por lo que aparte de ser una estafa, ya que no producen los resultados prometidos, pueden incluso suponer un riesgo adicional para la salud del enfermo.