Entre las claves de una buena economía se destaca la planificación. Los grandes gastos son fáciles de calcular, pero donde más irreflexivos somos es en el día a día. Sigue estos consejos y verás cómo, manejándote con inteligencia en el supermercado, puedes ahorrar sumas considerables.
Lleva dinero en efectivo: pagar con tarjeta aumenta la tentación a comprar cosas innecesarias o en mayor cantidad.
Haz una lista de lo que necesites: podrás controlar mejor tu presupuesto e incluso tu alimentación.
Evita comprar cosas "por si acaso": si te das cuenta de que olvidaste algo en tu lista, cómpralo, pero no llenes el carro con productos que no tendrán un fin específico a corto plazo.
Presta atención a las ofertas y descuentos: los supermercados suelen ofrecer esos beneficios, ya sea en determinados productos, en marcas propias o con pago en efectivo.
Compara diferentes precios de productos similares: a menudo se paga más por la marca que por la calidad, y hay muchos productos en que la calidad varía poco.
Ve directamente al sector en donde están los productos que necesitas: evitarás tentarte con productos estratégicamente ubicados para seducir a compradores compulsivos.
No centralices tus compras en un solo sitio, pues, fuera de las ofertas, muchos productos son caros en supermercados: recuerda las verdulerías, carnicerías, fiambrerías y casas de artículos de limpieza.
° A la hora de comprar es fundamental que prestes atención al producto que seleccionas: compara la relación precio-tamaño de las distintas presentaciones. ° La comparación de precios es algo que no puedes dejar de tener en cuenta: por más que se trate de mínimas diferencias, notarás el ahorro en el total de la compra.