Resumen

 

Actualmente, el dinero puede considerarse como el medio privilegiado por el cual se cubren las necesidades básicas de un individuo. Por ello, resulta imprescindible que puedas inculcar a tu familia una buena educación financiera. Pon en práctica estos consejos y procúrales un buen futuro.


 

Pasos

1

Predica con el ejemplo. Generalmente se dice que los niños aprenden más por los ojos que por las orejas. Tu conducta financiera debe ser un modelo a seguir para ellos. De lo contario, las contradicciones entre lo que haces y lo que pretendes enseñar, se convertirán en un obstáculo que dificultará tu labor de manera insoslayable.

2

Brinda la información necesaria y entendible para cada edad. La formación financiera que brindes debe poder discriminarse por edades evolutivas. Desde ya, no será igual el diálogo con un niño, con un adolescente o con un adulto. Por ello, deberás adaptar tu vocabulario para que quien te escuche logre aprehender realmente lo que tú intentas inculcarle.

3

Empieza por indagar acerca de los conocimientos financieros previos, como así también los mitos que giran en torno a ellos. Para saber desde dónde partir con la enseñanza, asegúrate de los saberes previos que los miembros de tu familia poseen en relación al dinero y la economía. De esta manera, ellos mismos te darán el puntapié inicial para determinar desde dónde comenzar la formación y qué mitos es necesario derribar

4

Enséñales acerca del uso del dinero. Teniendo en cuenta que tus familiares, como miembros de la sociedad, pertenecen a un sistema económico y no podrían pensarse fuera de él, la explicación de ciertos lineamientos sobre el uso del dinero se volverán imprescindibles. Explícales que el dinero sirve para satisfacer las necesidades básicas, que son vivienda, alimentación, salud y educación, pero también se emplea para darse ciertos gustos y compartirlo con los seres queridos.

5

Dile no a los caprichos: el dinero no es infinito y deben saberlo. Una buena forma de enseñarles a tus hijos que el dinero no sale de la nada, que se gana con esfuerzo y que hay que cuidarlo, es eliminando aquellos pedidos que no estén ligados a sus necesidades o deseos, es decir a caprichos o conductas imitativas de pares o adultos.

6

Muéstrales que el dinero no es lo más importante de la vida. Si bien en el tiempo actual la vida no podría pensarse sin el intercambio de bienes, el consumo y el dinero no deben ser los ejes. Asegúrate de que tu familia lo entienda. Existen aspectos fundamentales para la vida como el amor, la amistad, la alianza familiar, la cooperación, la lealtad y la felicidad, entre otros, que el dinero no puede comprar.

7

Inculca en tu familia la importancia de una buena administración financiera y del ahorro. Las personas somos consumistas por naturaleza, pero los niños lo son aún más. Por ello, ahorrar suele volverse una tarea difícil pero no imposible. Para ayudar a tu familia a adentrarse en el maravilloso mundo del ahorro, debes poder mostrarlo como algo atractivo, como herramienta para un fin. Seguramente cada integrante encontrará motivos personales para ahorrar. Tu función será la de motivarlos a que lo lleven a cabo. Planifica junto a ellos un plan de ahorro, regálales una alcancía y felicítalos siempre por cada centavo ahorrado.

Importante

  • Teniendo en cuenta que la educación financiera no se recibe más que en la familia, es clave que te concentres en brindar a tus seres queridos las herramientas necesarias para que en un futuro se conviertan en personas que tratan al dinero de manera responsable y realista.