Mantén en óptimas condiciones tus alfombras y revívelas con un simple tratamiento.
Quita los hilos desprendidos de la alfombra. Para ello, utiliza un cepillo de acero, pasándolo a pelo y contrapelo para que se levanten los hilos sueltos.
Pasa suavemente una máquina de afeitar sobre la superficie, apoyada sobre una base plana, siempre a favor del pelo para no cortarlo.
Emprolija los bordes de la alfombra con tijera.
Por último, pasa una aspiradora para retirar los hilos sobrantes.
Si la alfombra es de lana, aspírala previamente. Realiza una preparación con aserrín molido y vinagre blanco de alcohol. Forma una papilla, mezclando con cuchara de madera. Coloca la mezcla sobre la alfombra. Deja secar varios minutos. Cepilla o aspira el polvillo.