Si tienes platos blancos o de un solo color, toma nota de esta técnica sencilla y tendrás tu vajilla renovada sin invertir demasiado. Te bastará con un diseño, un pincel y esmalte sintético para que tus platos luzcan como nuevos.
Limpia la superficie del plato que vas a pintar con un paño embebido en alcohol.
Para traspasar a la superficie del plato el diseño que hayas elegido, coloca un carbónico y encima el diseño. Sujétalos con cinta de enmascarar.
Recorre con un lápiz todas las líneas del diseño, presionando para que se impriman con claridad.
Retira el diseño y el carbónico del plato.
Coloca pintura en un plato pequeño, introduce el cabo del pincel y apóyalo sobre la línea del dibujo en lápiz, realizando un punto.
Repite tres veces el paso anterior y vuelve a cargar con pintura el cabo del pincel.
Recorre con puntos todas las líneas del diseño.
Deja secar la pintura durante 24 horas aproximadamente.
• Realiza el punteado con un pincel de mango fino y vuelve a cargar la pintura cada tres puntos. • Usa el algodón para limpiar imperfecciones que surjan cuando pintes con el pincel.