La madera aporta calidez, pero también es un material que requiere cuidados. Para tener un piso de parquet impecable y que dure muchos años en buen estado, ten en cuenta estos tips.
Diariamente pasa la aspiradora para evitar que la suciedad se pegue y apelmace.
Para retirar manchas, pasa un paño húmedo, sin mojar demasiado la madera. La humedad es enemiga del parquet y puede provocar levantamientos y pudrir las tablillas. Es imprescindible que evites limpiarlo con abundante agua, un paño húmedo bastará para retener el polvo.
Cada quince días pasa un paño bien escurrido, con agua limpia y si agregas al agua un chorrito de vinagre, obtendrás más brillo.
Será efectivo mantener una humedad ambiente sin cambios bruscos y una temperatura estable.
Si tienes humidificadores en el ambiente, evitarás que la madera se reseque demasiado y se deforme.
Para evitar arañazos y un desgaste excesivo en las zonas de paso o de más uso, lo ideal es que protejas esos sectores con caminos o alfombras.
En caso de que se moje, sécalo inmediatamente para que el líquido no se filtre hacia el interior, alojándose entre la madera y el suelo.
Para protegerlo es imprescindible evitar factores de erosión como la arenilla y el polvo en exceso. Es conveniente que coloques un felpudo antes y después de la puerta de acceso a la vivienda.
Dos o tres veces al año revisa las protecciones de las sillas, muebles y puertas para prevenir arañazos sobre tu parquet. Evita que se pise el suelo con calzados mojados o con tacos finos.
Recuerda que los rayos del sol directos sobre el piso de parquet producen decoloración. Es posible evitarlo cerrando las cortinas en las horas en que el sol penetra por las ventanas.