La acumulación de suciedad, tiende a provocar la pérdida del brillo de tu alfombra. Sigue estos consejos para mantenerlas limpias.
Quita diariamente, la acumulación de tierra, arena y polvo con la aspiradora. La grasa y el polvo tienden a separar y aplastar el hilado.
Si se derrama un líquido sobre tu alfombra, absorbe con esponja o paño lo que puedas, sin frotar y comenzando de afuera hacia adentro. Si el material es sólido, utiliza una cuchara o la cara plana de un cuchillo para levantar todo lo que puedas del mismo. Completa la limpieza con un trapo limpio, con una pequeña cantidad de agua y unas gotas de detergente neutro (el usado para ropa fina). Repite este procedimiento varias veces, siempre de afuera hacia adentro, y cambiando varias veces el trapo por uno limpio.
Cuando la mancha desaparezca, pasa una esponja o trapo con agua y luego seca el área humedecida con un paño seco o secador de pelo, con calor moderado. Una vez seca, cepilla suavemente los pelos del área tratada, para volverlos a la posición original.
Puedes optar por los productos de limpieza en seco, ideales para eliminar las manchas más recientes. Son efectivos contra las manchas de grasa, aceite, manteca o salsas sin colorantes. Realiza estos consejos dentro de las tres horas de producida la mancha para obtener buenos resultados. Simplemente hay que aplicar el producto, esperar unas horas y luego cepillar.
Los limpiadores líquidos tienes que usarlos con la ayuda de una esponja absorbente, y están indicados para las manchas más antiguas o rebeldes.
Otra opción, es realizar un tratamiento suave, usando un jabón neutro con algunas gotas de amoníaco, aplicado con esponja. Luego cepilla y pasa la aspiradora de ambos lados de la alfombra.