Debido a las características particulares de su superficie, pintar una reja requiere de algunas nociones prácticas que te harán ahorrar pintura y esfuerzos. Pon atención a lo que sigue y conseguirás tu objetivo.
Limpia muy bien la superficie a pintar para retirar los rastros de la pintura anterior o el polvo que se haya acumulado.
Si decides pintar con pintura de esmalte, utiliza diluyente para suavizar el esmalte. La proporción es de un 10 a un 15% de diluyente para un galón de pintura.
Sumerge la brocha en el tarro de pintura solamente dos tercios del largo de los pelos.
Retira el exceso de pintura contra el borde del tarro para evitar goteos.
Aplica rápidamente sobre la reja una primera capa de pintura y espárcela sobre toda la superficie.
Cuando des la segunda mano, cubre la reja a la perfección. Para evitar desperdicios, no uses mucha pintura.
Deja secar durante seis horas por lo menos, antes de aplicar una pintura sellante para proteger las rejas de la intemperie.