¿Cuentas con matafuegos o extinguidor en el lugar donde vives o trabajas a diario? Si se inicia un fuego, será tu mejor aliado para apagarlo completamente o contener las llamas hasta que acudan los bomberos. Hay diferentes clases de matafuegos según su contenido (agua, anhídrido carbónico, polvo, espuma, derivados halogenados) que combaten los distintos tipos de fuego. Aquí te contamos todo lo que debes tener en cuenta.
Hay distintos tipos de fuego (según qué lo origina) y a cada uno corresponde un extinguidor: A: materiales sólidos (madera, papel, plásticos). B: combustible líquido o gaseoso (pinturas, solventes, aceites, gasolina). C: instalaciones eléctricas. D: metales combustibles.
Si se inicia un fuego, intenta determinar el origen y usa el matafuegos correspondiente.
Quítale el precinto de plástico.
Retira el seguro (la traba metálica en la manija o llave).
Realiza una prueba, presionando la manija o girando la llave.
Colócate a una distancia aproximada de 3 metros: si hay viento, colócate de modo tal que aleje el fuego de ti.
Apunta la boquilla hacia la base de la llama y muévela de lado a lado, como si estuvieras barriendo el fuego.
Si el fuego se propaga verticalmente, apunta hacia la base y realiza un suave movimiento ascendente.
° El matafuegos debe estar en un sitio de fácil acceso y fuera del recinto principal (por ejemplo, los rellanos de las escaleras son lugares estratégicos). ° Asegúrate de que el extinguidor que vas utilizar corresponde al tipo de fuego: observa la letra que lo identifica; los más frecuentes son multi-clase (A-B-C), los B-C y los A. ° Si hay varios matafuegos, es conveniente utilizarlos en forma conjunta, sin enfrentarlos. ° No intentes combatir un incendio que se está expandiendo más allá de donde se originó. ° Siempre llama a los bomberos: ten los números de urgencias cerca del teléfono.