Resumen

Por Dr. Marcelo Cubellun, Equipo de Bien Simple
Médico Psiquiatra
M.N. 69874

El vínculo incondicional que se genera en una relación de hermandad suele ser difícil de explicar, comprender y vivenciar. Un hermano, ya sea de "sangre" o "del corazón" ocupa un lugar significativo en la vida de una persona. A lo largo de la misma va a asumir múltiples roles: podrá ser un amigo, un rival, un confidente, un ejemplo a seguir o un consejero; pero siempre será especial. Ten en cuenta estos consejos y aprende cómo fortalecer el vínculo entre tus hijos.


 

Pasos

1

Realiza un trabajo de prevención de conflictos. Adelantarte a los posibles conflictos es una cuestión de proponértelo y actuar en consecuencia. Procura que estén claras, para todos los miembros de la familia, las normas, responsabilidades y concesiones. De esta manera lograrás reducir notablemente las peleas o malosentendidos que pudieran surgir entre los hermanos.

2

Resta dramatismo: acepta los conflictos, no los sanciones. Hagas lo que hagas, el conflicto entre hermanos es un elemento inevitable de la vida familiar. Sin embargo, puedes colaborar notablemente en la relación entre tus hijos si les haces entender que es normal enojarse de vez en cuando, incluso con las personas que más queremos. Además puedes proponerles la búsqueda de maneras para expresar sus pensamientos y sentimientos personales para compartirlos. De esta manera, les alivianarás la culpa que podrían sentir por haberse enojado y los orientarás en la búsqueda de soluciones.

3

Fomenta situaciones y actividades que motiven el compartir. Las relaciones se construyen, y para su construcción, requieren de momentos placenteros compartidos. Realiza viajes o paseos en familia, promueve la práctica de algún deporte o planifica cualquier actividad que motive el compartir.

4

Evita compararlos. Las comparaciones, sobre todo si son constantes, lejos de alentar al niño a cambiar, suelen causar desánimo y competencia. Cada uno de tus hijos es único, por ello la comparación es en vano y sólo facilitará las peleas entre ellos.

5

Permite que se cuiden entre ellos. En oposición a la relación entre padres e hijos, en la relación entre hermanos es necesaria la generación de un consenso, lo que no siempre es fácil de obtener. Para ello, debes dejar que tus hijos experimenten por sí mismos. Una buena forma de hacerlo es permitiendo que se cuiden entre sí. Si bien las posibilidades dependerán de la edad de los niños, puedes probar con dejarlos volver solos de algunos lugares, que vayan juntos a comprar algo para el almuerzo o que realicen cualquier actividad que los una y que les permita robustecer sus responsabilidades.

6

Respeta sus diferencias: cada uno es especial. Para consolidar una saludable individualidad en tus hijos, trátalos como lo que son, únicos. Dedícales un tiempo exclusivo a cada uno, en el cual puedas compartir sus alegrías, intereses o miedos. Adapta tus expresiones afectivas, discurso y estilo a las necesidades de cada uno de tus hijos.

Importante

  • Para favorecer las relaciones entre hermanos, como las de la familia en general, figúrate un círculo en donde todos los miembros tengan algo para contribuir y aportar valor.
  • Recuerda que las relaciones se construyen y que tu rol en la construcción del vínculo de hermandad es de vital importancia.
Atención
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