Resumen

Si esperas que otros te consideren un miembro cómico de su grupo de amigos; ponle sabor a tu conversación con historias graciosas y ocurrencias. Piensa varios temas ingeniosos para nunca quedarte sin palabras.


 

Pasos

Paso 1

Mira televisión tarde a la noche y series de sátira policial, escucha la radio de mañana o lee diarios y editoriales para reunir material para cómicos temas de conversación. Estar bien pedir prestados los chistes de otro siempre y cuando des crédito cuando sea necesario.

Paso 2

Recuenta tus historias embarazosas, jugando con los ángulos humorísticos. Ríete de tus defectos. Búrlate de los errores que has cometido. Un sentido del humor sobre uno mismo es siempre encantador.

Paso 3

Comenta acerca de ciertas cosas cómicas que has notado en tu camino al evento en el que te encuentras o la última vez que estuviste en el centro comercial, cine o una cena. Conviértete en un observador de la gente para crear abundantes ideas graciosas.

Paso 4

Sigue de cerca cada conversación y busca momentos para inyectar comentarios sarcásticos pero amistosos o una línea cómica. Asegúrate de estar realmente escuchando al que habla (y no solo esperando una oportunidad para ser gracioso) y no interrumpir al hacer tus chistes.