Si eres una persona abierta al intercambio, puede suceder que un amigo extranjero te pida que des alojo por unos días a un amigo suyo, a quien tú desconoces. Entérate cómo pasarla bien y hacer que tu visita se sienta a gusto.
Cuando entre en tu casa, dile dónde dejar su equipaje y haz una primera recorrida de las instalaciones.
Ofrécele algo de tomar y una ducha, dos necesidades primordiales después de un viaje largo.
Pregúntale si tiene un mapa de la ciudad y márcale dónde queda tu casa para que sepa dónde se encuentra.
Si carece de mapa, préstale uno o indícale dónde puede conseguirlo.
Cuando converses con él y sepas cuáles son sus intereses, cuéntale las posibilidades que tu ciudad le ofrece al respecto y márcaselas en el mapa.
Indícale los medios de transporte que están cerca de tu casa y hacia dónde puede desplazarse con ellos.
Una vez que esté instalado, haz una recorrida más profunda por la casa, indicándole cuestiones funcionales o de precaución.
Dale un juego de llaves para que ambos tengan independencia de movimientos.
Sugiérele lugares de tu ciudad (no estrictamente turísticos) que para ti vale la pena conocer.
Comparte (al menos) una salida nocturna, que es una forma distendida de conocer más a alguien.
Preséntale a tus amistades para que conozca a más personas con quienes generar vínculos y programas durante su estadía.
Si sabes de una cena o una fiesta en casa de algún conocido, ve con tu visita, ya que la mejor forma de conocer las costumbres de un lugar es ver cómo vive y se divierte su gente.