Resumen

 

El fin de las vacaciones puede provocar algunos trastornos, tales como falta de concentración, ansiedad, inquietud o tristeza. Para volver con ganas y buena actitud al trabajo y a tus hábitos cotidianos, toma este puñado de consejos y disfruta del presente.


 

Pasos

1

Adopta una actitud positiva. Durante los primeros días tras las vacaciones, evita pensar constantemente en la incomodidad del regreso: te preocuparás de más y aumentará tu estrés. No le agregues nerviosismo a tu tiempo de adaptación.

2

Regula la intensidad de tus actividades, luego de tu reincorporación. Planifica tu primera semana de trabajo, tomando el control sobre tu jornada laboral. Realiza tus obligaciones con tranquilidad y distensión.

3

Intenta dormir y descansar más durante los primeros días del regreso. Mantén tus horarios regulados y relájate más de lo habitual para no agobiarte.

4

Realiza actividades ligadas al ocio. Haz cosas que te agraden, sin necesidad de esperar hasta las próximas vacaciones. Así, te sentirás feliz cada vez que disfrutes de momentos agradables.

5

Valora los aspectos positivos de tu regreso a la rutina. Una buena motivación puede ser el reencuentro con tus compañeros y colegas de trabajo. Fomenta la comunicación con ellos y generarás un clima de trabajo más ameno.

6

Planifica tu regreso al trabajo un día de la semana diferente al lunes. Se te hará más corta la primera semana de trabajo y no cargarás con el peso psicológico del lunes.

7

Afronta la vuelta con ilusión y optimismo. Usa los recuerdos de las vacaciones como fuente de energía renovadora para tu desempeño en el ámbito laboral.

8

Cuando te sientas más adaptado, delinea tus objetivos laborales del año. Te incentivará para llevar a cabo con nuevo foco tus obligaciones.

9

Si percibes que esta situación te abruma en exceso y no puedes sobrellevarla, no descartes la posibilidad de consultar a un profesional, quien podrá ayudarte a entender razones más ocultas de este malestar.

Importante

• Recuerda que el fin de las vacaciones no significa dejar de disfrutar. Si puedes organizarte con tu trabajo, también podrás tener momentos de distensión, aunque haya concluido el período vacacional.

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