Las infecciones que podrías contagiarte por vía sexual son producidas por virus, bacterias, parásitos, hongos, localizados en la piel y en las mucosas genitales, en el fluido vaginal y en el semen, o en la sangre. El arma más segura para combatirlas es el condón, Bien Simple te asesora sobre cuestiones claves para su uso.
Lee atentamente la fecha de vencimiento y el sello de control de calidad.
Observa que los preservativos se encuentren ubicados lejos de fuentes de calor (luz, calefactor, sol) y que el envoltorio esté intacto.
Abre el paquete con cuidado de no rasgar el preservativo. No utilices tijera, uñas o dientes.
No lo desenrolles antes de ponerlo.
Úsalo siempre y antes de cualquier penetración.
Coloca el condón sobre el glande o cabeza del pene erecto, quitando el aire de la punta o capuchón superior.
Sin soltar la punta, desenróllalo hasta la base del pene.
Tras eyacular, retíralo inmediatamente, sujetándolo desde la base.
Comprueba siempre su integridad después de usarlo. Puedes llenarlo con agua para ver si se pinchó o no.
Ciérralo con un nudo y échalo a la basura. Nunca lo uses más de una vez.
No utilices saliva o lubricantes como vaselina o aceites, ya que deterioran el látex