Cuando una situación supera tu capacidad de respuesta, o reaccionas en forma exagerada, o su consecuencia se prolonga en el tiempo más allá de lo necesario, te encuentras ante una situación de estrés. Aprende a reconocerlo y establecer estrategias para dominarlo y tener una vida más tranquila.
Aprende a delegar. Dejar de lado la omnipotencia te restará presiones.
Ten a mano una agenda donde registrar lo que debes hacer para no dejar todo librado a tu memoria.
Planifica en forma realista tu día con antelación.
Prepara por la noche lo que necesitarás por la mañana y levántate unos minutos antes de lo pensado.
Haz una cosa a la vez, concéntrate en lo que estás haciendo.
Trata de mantener un orden en tu casa y en tu trabajo para no "perder" cosas ni tiempo.
Haz un duplicado de las llaves de tu casa y dale un juego a una persona de confianza que viva relativamente cerca.
Ocúpate de que los electrodomésticos de tu casa funcionen, así te evitas el fastidio de no poder usarlos cuando los necesitas.
Aprende a decir "no".