Resumen

Por Lic. Ana Fernández Molina, Equipo de Bien Simple
Licenciada en Nutrición
M.N. 2405

Es sabido que lo ideal es que el bebé tome leche materna, pero esto a veces no es posible. Podría pasar, por ejemplo, que la madre no tuviera suficiente cantidad de leche, que fuera muy ansiosa, que tuviera pezones invertidos, que se pusiera nerviosa con el llanto del bebé, que no tuviera el tiempo necesario, o que debiera regresar a su trabajo prontamente. Para estos casos existen varias alternativas de lactancia; conócelas leyendo esta nota.


 

Pasos

1

La lactancia materna es la más completa: aporta todos los nutrientes necesarios para que el bebé se desarrolle y crezca sano, contiene anticuerpos que lo protegen contra enfermedades, es la más económica, mantiene siempre la temperatura ideal, es la más higiénica porque no hay que esterilizar ningún recipiente, y la más práctica, ya que siempre está disponible. La lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses ha demostrado ser un factor de protección contra enfermedades infecciosas y desarrollo de alergias.

2

Si la madre trabaja, puede extraerse la leche con los conocidos “sacaleches” y guardarla en la heladera dentro de biberones esterilizados. También puede conservarla en el freezer.

3

Existen alternativas según las necesidades de los bebés, como las de los nacidos prematuros. Para ellos hay leches especialmente formuladas y también fortificadores de la leche.

4

Dentro de las leches comerciales se encuentran las llamadas “de inicio”, que están indicadas para los primeros 6 meses de vida, y las “de continuación”, que se utilizan hasta el primer año. Las diferencias entre ambas se basan en los requerimientos del lactante.

5

Para los bebés con alergia o intolerancia existen leches hipoalergénicas. Como la alergia es a la proteína de la leche de vaca, las hay extensa y parcialmente hidrolizadas -también conocidas como “leches medicamentosas”-, de diferentes marcas comerciales.

6

Otra opción es la leche “sin lactosa”, utilizada en casos de diarrea. Esta alternativa no es necesaria si el bebé es alimentado a pecho puesto que, aun en ese caso, no debería suspenderse el amamantamiento.

7

El aparato digestivo y el riñón del bebé no están preparados para soportar las proteínas de la leche de vaca, con lo cual está absolutamente contraindicada. Si no puedes adquirir las fórmulas comerciales, es importante que el pediatra te indique cómo realizar la dilución correspondiente según la edad del bebé.

Importante

• Recuerda que la lactancia materna tiene un beneficio extra: contribuye a la relación psicoafectiva madre-hijo.

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