Muchas personas dañan su piel pasando muchas horas en una cama solar o expuestas al sol en la piscina. No es sorprendente que cada vez haya más casos de cáncer de piel. Si no soportas la idea de abandonar la cama solar, aprende varias formas de cuidar tu piel sin perder tu color de verano.
Minimiza los riesgos. Cuanto más tiempo pases en la cama solar mayores serán los riesgos de sufrir quemaduras y que tu piel se reseque. Hazle saber al personal del solarium que deseas estar sólo de cinco a quince minutos en la cama solar.
Usa una cama solar tradicional. Quizás te sientas tentado a superar los 3000 kilovatios con una cama gigante ultra-bronceante, pero las camas solares suelen emitir el doble de rayos ultravioleta, que son muy destructivos para tu piel.
Usa pantalla solar con factor de protección 30 como mínimo. Póntelo al salir de casa para ir al salón. El personal del salón querrá venderte sus bronceadores pero éstos normalmente ofrecen escasa protección.
Unta tu piel con la loción, incluso luego de aplicarte la pantalla solar. Esto mantendrá tu piel hidratada especialmente si permaneces más de cinco minutos en la cama solar.
Ten a mano un rociador con agua. Aunque en una cama solar no sentirás tanto calor como en la piscina, ésta emite el máximo de rayos ultravioletas para oscurecer tu piel rápidamente. Rocíate a menudo para disminuir el impacto sobre tu piel.
Usa protectores oculares. Es imperativo que los uses para que tus ojos estén bien protegidos. Unas pocas sesiones sin protectores oculares serán suficientes para dañar tu delicado tejido ocular.